Devolución, compensación o arrastre: ¿qué conviene más cuando tienes un saldo a favor en la DIAN?
Cuando un contribuyente, persona natural o empresa, identifica un saldo a favor ante la DIAN, aparece una decisión clave que suele generar confusión: ¿es mejor solicitar la devolución, compensarlo o arrastrarlo a futuras declaraciones?.
Aunque las tres opciones son válidas, no todas convienen en todos los casos, y elegir mal puede significar perder liquidez, extender trámites innecesarios o asumir riesgos que se pudieron evitar.
A continuación, te contamos en qué consiste cada alternativa, cuándo es recomendable y qué debes tener en cuenta antes de decidir.
¿Qué significa tener un saldo a favor ante la DIAN?
Un saldo a favor se presenta cuando, al finalizar una declaración de impuestos, el contribuyente ha pagado más de lo que realmente correspondía. Esto puede suceder por retenciones en la fuente, anticipos, descuentos tributarios o errores de cálculo.
Ese dinero no se pierde, pero tampoco se devuelve automáticamente. La DIAN exige que el contribuyente elija qué hacer con ese saldo, y ahí es donde suelen aparecer las dudas.
La devolución: recuperar el dinero directamente
La devolución consiste en solicitar a la DIAN que reintegre el dinero del saldo a favor, generalmente mediante consignación bancaria. Esta opción es atractiva porque permite recuperar liquidez, algo especialmente valioso para empresas o personas que necesitan flujo de caja.
Sin embargo, la devolución también es la alternativa que mayor nivel de revisión implica por parte de la DIAN. La entidad valida la información declarada, los soportes y la coherencia del historial tributario.
Por esta razón, la devolución suele ser recomendable cuando el saldo es significativo y la declaración está bien soportada y revisada previamente.
La compensación: usar el saldo para pagar otras obligaciones
La compensación permite aplicar el saldo a favor para cubrir otras deudas tributarias vigentes, como impuestos, anticipos o sanciones. En lugar de recibir el dinero, el contribuyente lo usa para ponerse al día con la DIAN.
Esta opción suele ser más ágil que la devolución y puede resultar conveniente cuando ya existen obligaciones pendientes.
Por otra parte, compensar sin un análisis previo puede llevar a usar un saldo que pudo haberse recuperado en efectivo.
El arrastre: dejar el saldo para futuras declaraciones
El arrastre consiste en dejar el saldo a favor para que se descuente en declaraciones futuras del mismo impuesto. Es la opción más sencilla desde el punto de vista operativo, ya que no requiere un trámite adicional inmediato ante la DIAN.
El arrastre suele ser útil cuando el saldo es bajo o cuando el contribuyente tiene certeza de que en el siguiente período tendrá impuesto a cargo.
¿Cuál opción conviene más?
No existe una respuesta única. La mejor alternativa depende de varios factores: el monto del saldo, la situación financiera del contribuyente, la claridad de la información declarada y el nivel de riesgo que se esté dispuesto a asumir.
En muchos casos, la decisión no debería tomarse de forma automática, sino a partir de un análisis técnico que evalúe viabilidad, cuáles son los tiempos de respuesta y posibles implicaciones frente a la DIAN.
El error más común: decidir sin diagnóstico previo
Uno de los errores más frecuentes es elegir devolución, compensación o arrastre sin revisar previamente la declaración, los soportes y el historial tributario. Esto puede llevar a procesos innecesarios, demoras prolongadas o incluso a requerimientos que generan preocupación y desgaste.
Un diagnóstico de viabilidad permite determinar si el saldo es realmente recuperable, cuál opción es más conveniente y cómo minimizar riesgos antes de tomar cualquier decisión.
Tener un saldo a favor ante la DIAN es una oportunidad, pero también una responsabilidad. Devolución, compensación y arrastre son herramientas que se pueden utilizar de manera estratégica. Si no tienes claridad sobre cuál alternativa te conviene más según tu caso, una asesoría profesional puede marcar la diferencia. Entender bien tus opciones es el primer paso para tomar decisiones tributarias con tranquilidad y respaldo.