¿Quiénes pueden solicitar la devolución de saldos a favor ante la DIAN?
Una de las dudas más frecuentes entre contribuyentes es si realmente pueden solicitar la devolución de un saldo a favor o si ese beneficio está reservado solo para ciertos casos. Esta incertidumbre es normal: muchas personas y empresas saben que pagaron más impuestos de los debidos, pero no tienen claro si cumplen las condiciones para reclamar ese dinero ante la DIAN.
La buena noticia es que sí existen múltiples perfiles que pueden solicitar la devolución, siempre que se cumplan ciertos criterios formales y técnicos. Entender si estás dentro de ese grupo es el primer paso para tomar una decisión informada y sin riesgos.
¿Personas naturales: cuándo aplica la devolución?
Las personas naturales pueden solicitar la devolución de saldos a favor cuando, al presentar su declaración de renta, el resultado arroja un valor a favor del contribuyente. Esto suele ocurrir por retenciones en la fuente superiores al impuesto real, descuentos tributarios o anticipos mal calculados.
No importa si eres empleado, independiente o pensionado: lo relevante es que el saldo a favor esté correctamente determinado y soportado. En muchos casos, las personas naturales tienen derecho a devolución, pero no lo saben o prefieren arrastrar el saldo por desconocimiento o temor a errores.
Antes de decidir, es clave entender qué hacer con ese saldo. Y si conviene solicitar devolución, compensar o arrastrar.
Empresas: uno de los perfiles más comunes con saldos a favor
Las empresas y personas jurídicas son uno de los perfiles que con mayor frecuencia generan saldos a favor ante la DIAN. Esto puede suceder por retenciones acumuladas, anticipos de renta, IVA descontable o diferencias entre ingresos y costos.
Para una empresa, solicitar la devolución puede representar una mejora directa en la liquidez, pero también implica un nivel de revisión más riguroso. Por eso, aunque muchas empresas cumplen los requisitos, no todas solicitan la devolución sin un análisis previo.
En estos casos, más que la existencia del saldo, lo determinante es la viabilidad del trámite y la correcta presentación de la solicitud.
Contribuyentes con declaraciones bien soportadas
Más allá del tipo de contribuyente, la DIAN evalúa principalmente la calidad de la información presentada. Pueden solicitar devolución quienes tengan:
- Declaraciones correctamente elaboradas
- Soportes coherentes y verificables
- Información consistente con la exógena
- Cumplimiento formal de obligaciones tributarias
Cuando estos elementos están en orden, el proceso fluye con mayor facilidad y dentro de los tiempos estimados. De hecho, en estos casos es más probable acceder a plazos más ágiles de respuesta.
Factores a considerar antes de solicitar una devolución de saldos.
Algo que se debe tener en cuenta, es que todos los contribuyentes deberían iniciar una solicitud de devolución con revisión previa. Existen escenarios en los que es recomendable analizar el caso con mayor detalle, por ejemplo:
- Declaraciones con ajustes recientes o correcciones
- Diferencias entre lo declarado y lo reportado por terceros
- Saldos a favor elevados frente al historial tributario
- Procesos anteriores con requerimientos de la DIAN
En estos casos, la devolución no está prohibida, pero sí requiere una estrategia adecuada para evitar demoras, requerimientos innecesarios o preocupaciones futuras.
El error común: asumir que “no aplico” o que “es muy complicado”
Muchos contribuyentes que sí pueden solicitar devolución no lo hacen porque creen que el proceso es exclusivo para grandes empresas o que implica un riesgo automático de sanciones. En realidad, el problema no suele ser el derecho a la devolución, sino cómo se gestiona el trámite.
Contar con claridad sobre si aplicas o no, y bajo qué condiciones, cambia por completo la experiencia frente a la DIAN.Pueden solicitar la devolución de saldos a favor tanto personas naturales como empresas, siempre que el saldo esté correctamente determinado y soportado. La clave no está solo en tener el saldo, sino en evaluar la mejor forma de gestionarlo según cada caso.
Si no tienes certeza de si aplicas, cuánto tiempo puede tardar el proceso o qué opción te conviene más, una asesoría profesional permite tomar decisiones con mayor seguridad y tranquilidad, evitando errores que se pueden prevenir desde el inicio.